1.8.5.- FALCACEADOS.

Los falcaceados sirven para evitar que se deshagan los chicotes de los cabos, hay varios tipos de falcaceados:

 

Falcaceado con nudos o del occidente: es relativamente poco empleado, pues no es muy sólido y no queda tan limpio como otros sistemas utilizados para dar una ligada a la extremidad de un cabo. Puede emplearse, de manera provisional, cuando se desee detener el descolchado de un cabo en un punto determinado para hacer una costura. Este tipo de falcaceado es sencillo de realizar.

 

Elaboración: Con la piola o cabito de falcacear, se hace un medio nudo envolviendo el lugar del cabo donde se quiera hacer el falcaceado, procurando que los dos chicotes de la piola tengan aproximadamente la misma longitud. Se le da la vuelta y se hace otro medio nudo en la parte de atrás. Así sucesivamente a uno y a otro lado. Para finalizar el falcaceado se puede utilizar un nudo llano. Hay que apretar bien los nudos mientras se va haciendo y de modo uniforme.

 

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Falcaceado clásico: Sin ser elemental como el “falcaceado con nudos”, el “clásico” es igualmente sencillo y practico, ya que asegura el acabado de los chicotes y no se necesita aguja para hacerlo. Es uno de los mas usados por ser fácil de realizar y porque no requiere para su manufactura de agujas ni instrumentos de ninguna clase, pudiéndose realizar por tanto en cualquier momento. Si está bien hecho, no aumenta apenas el grosor del cabo, por lo que éste puede continuar pasando por el interior de las poleas, escoteros, etc. En general puede decirse que un propietario cuidadoso se preocupará, tanto por estética como por conservación de los cabos, de que los que lo necesiten tengan un buen falcaceado en sus
extremos.

 

Elaboración: Con un cabito de poca mena se hace un bucle sobre la extremidad a falcacear, con el seno en la punta del chicote. Se dan vueltas sobre el cabo, por encima del bucle. Se siguen dando vueltas sobre el cabo, procurando que queden bien prietas y una a continuación de otra, sin montarse ni dejar separación. Cuando las vueltas lleguen ya a la extremidad del chicote, se pasa la piola por dentro del seno del bucle y se tira fuertemente de la otra extremidad de la piola, hasta que el seno del bucle quede más o menos por debajo de la mitad de las vueltas que se han dado. Se cortan ahora a ras de las vueltas dos extremidades que sobresalen de la piola. Si ésta es de nailon o material sintético, se puede hacer el corte con una navaja calentada al rojo, con lo que las fibras de la piola quedarán soldadas y la ligada será más difícil de deshacer.

 

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Falcaceado cosido, de aguja, reempujo o de velero: Éste es otro de los muchos tipos de falcaceado, pero quizás el más seguro de los empleados, pero su ejecución requiere una cierta práctica, y en los cabos gruesos o duros, además de la aguja será necesario disponer de un rempujo para poder clavar la aguja en el cabo. Se le empleará en todos aquellos casos en que se prevea que va a tener que resistir mucho, bien por esfuerzo, por roce o por tiempo. Por lo general, toda la jarcia de labor que deba pasar por poleas y roldanas necesitará de este falcaceado para resistir el continuo trabajo a que se verán sometidos sus chicotes.

 

Elaboración: Para comenzar, se clava la aguja en la parte baja (hacia el firme) del falcaceado, en uno de los cordones del cabo. A partir de ahí se van dando vueltas alrededor del cabo con el hilo. Llegados a la extremidad del cabo, se clava la aguja por dentro de uno de los cordones. Se saca la aguja y se extiende el hilo sobre las vueltas siguiendo la línea hueca del cordón que se había clavado. Llegados a la parte baja de la ligada, se clava la aguja arriba siguiendo la línea del nuevo cordón. En la parte superior de la ligada se clava de nuevo la aguja en el cordón siguiente, y así sucesivamente. Una vez terminadas las pasadas, con la aguja se mete el hilo por debajo de las vueltas, y al aparecer en la otra extremidad se corta a ras. Si el cabo sobre el que se hace el falcaceado no tiene cordones, las pasadas que cruzan las vueltas se harán en diagonal, como si se respetasen los cordones.

 

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Falcaceado de guirnalda: Éste es, sin lugar a dudas, el rey de los falcaceados. Es probablemente el más trabajoso y también el más estético. Hay que cuidar de apretar bien las pasadas de ese falcaceado, y al hacer la guirnalda es preciso apretarla de un modo uniforme para que quede correcta. Es especialmente recomendable para los cabos de mucha mena, ya que es muy seguro; en cabos delgados será difícil realizarlo. Este falcaceado puede adaptarse a una ligada; en este caso, en lugar de unir los cordones de un cabo servirá para unir dos cabos o dos partes del mismo. Por su laboriosidad y belleza, se procurará esté siempre en cabos visibles como pueden ser los chicotes de las escotas, que están siempre en la bañera y a simple vista.

 

Elaboración: Una vez se hayan dado el número de vueltas necesario, igual que se ha hecho con el falcaceado cosido, se pasa la aguja a través del cabo y se saca por entre la penúltima y la última vuelta del falcaceado, dando una vuelta sobre la última y sacando la aguja por encima del hilo con el que se había atravesado el cabo. Se elabora ahora la guirnalda, rodeando con la aguja la primera vuelta, de tal forma que el hilo que vendrá de la parte inferior quede debajo del que saldrá hacia ella. Se da ahora otra vuelta con la guirnalda en la última vuelta del falcaceado, y así sucesivamente. Una vez terminada la guirnalda se debe acabar con dos cotes y meter la aguja a través del cabo. El falcaceado de guirnalda acabado resulta muy atractivo.

 

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