LOS 3 PILARES PARA SOBREVIVIR A CUALQUIER COSA.

 

 

Puede que dispongas de suficiente comida almacenada para sobrevivir al apocalipsis durante años, puedes tener un refugio o búnker perfectamente equipado, puedes haber seguido letra por letra tu manual de supervivencia, pero independientemente de esto puede que no estés preparado completamente.

Tal vez te sorprenda pero ninguno de estos puntos son una indicación de la “mentalidad prepper”, sí, son una gran base, pero hasta que no integres la “mentalidad prepper” en tu forma de ver la vida y llevar tus rutinas a diario no estarás completamente preparado.

Esta mentalidad aporta una forma única de ver cada situación, evaluar las opciones y poner en práctica los conocimientos y adaptarlos a cada escenario.

Existen 3 pilares para poder manejar cualquier crisis con aplomo. Aunque la ejecución no siempre es fácil, poniendo en práctica estos tres puntos aumentarás considerablemente tus posibilidades de supervivencia, da igual el tipo de desastre que enfrentes.

 

1.- ACEPTACIÓN.

No importa lo inesperado o asombroso del desastre que te amenaza, el primer paso es aceptar que realmente está sucediendo, sea cual sea. Puede sorprenderte y parecerte absurdo pero este punto es más difícil de lo que parece, ya que nuestras mentes están programadas para protegernos de los traumas emocionales. Cuando una realidad es incómoda o no encaja con nuestras creencias podemos optar por creer en algo falso sólo para aliviar el sentimiento de incomodidad.

La cualidad que poseen la mayoría de supervivientes es la capacidad de aceptar inmediatamente lo que está ocurriendo.

Un perfecto ejemplo de lo que exponemos podemos encontrarlo en el atentado del World Trade Center el 11 de septiembre. Los supervivientes describieron la última vez que vieron a algunos de sus compañeros de trabajo. Mucha gente no podía aceptar algo tan increíble como el que un avión se hubiese estrellado contra el edificio y que debían evacuar de inmediato. Perdieron tiempo recogiendo sus pertenencias u ordenando sus escritorios porque no experimentaron el mismo sentimiento de urgencia que los que sobrevivieron. Su incapacidad para aceptar la situación y, por lo tanto, reaccionar en consecuencia, sentenció su destino, a diferencia de los supervivientes.

Cuando el desastre golpea no puedes perder 5 minutos decidiendo si está pasando de verdad o no, hay que aceptarlo de inmediato, adaptarte a la situación y reaccionar en consecuencia.

 

2.- EL PLAN.

Una vez has aceptado la situación debes elaborar un plan. Como todos los preppers saben, el tener un plan previamente elaborado te hará ganar un tiempo vital y marcará una ventaja crucial para tu supervivencia, pero puede que la situación te haya pillado desprevenido, que no la hayas tenido en cuenta o que no la hayas incluido en tus planes.

Para poder elaborar un plan de manera rápida y eficaz debes ejercitar tus habilidades mentales, para ello desarrolla el hábito de desplegar las situaciones y ver a través de ellas. Imagina situaciones variadas y comprometidas y hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué harías en semejante situación?.
  • ¿Cuáles son las posibles trampas?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que tendrás que sortear?.
  • ¿De qué recursos dispones en ese momento o tienes a tu alcance?.
  • ¿Las personas que te rodean son una amenaza o una ayuda?.
  • ¿Qué es probable que salga mal?.
  • ¿Qué harías si algo saliese mal?.

Imaginar este tipo de situaciones, evidentemente, no es como tener una experiencia real, pero es una buena manera de practicar las habilidades de planificación y evaluación que nos ayudarán a desarrollar nuestra “mentalidad prepper”.

Es conveniente realizar este mismo ejercicio, no ya imaginando situaciones de supervivencia, sino también en la vida diaria. Seguramente sea en este tipo de escenarios donde más peligro se corre por no estar consideradas situaciones de alto riesgo, pero si el apocalipsis estalla de repente, te cogerá en un momento tan cotidiano como, por ejemplo, tomando un café en un bar.

Además de responderte a las preguntas anteriormente expuestas, plantéate las siguientes:

  • ¿Puedes encontrar tres maneras de salir del local?.
  • ¿Cuántas personas están cerca de la puerta y pueden bloquearte la salida?.
  • Cierra los ojos, ¿cuántas personas hay en la barra?, ¿qué sensación te trasmiten?, ¿alguno puede ser una amenaza?.
  • ¿Qué tres objetos puedes utilizar como arma?.
  • ¿Qué tres lugares del local puedes usar para cubrirte?.
  • Si tuvieses que atrincherarte en el sitio, ¿es fácil de defender y/o fortificar?.
  • Una vez en la calle, ¿cuáles son tus vías de escape?, ¿usarías un vehículo o lo harías a pie?, ¿qué itinerario seguirías para llegar desde tu posición hasta tu mochila de 72 horas o refugio sin el medio de transporte previsto?.

El hábito de observar y absorber información antes de que se de una situación de peligro te ayudará a elaborar un plan de emergencia de manera casi instintiva.

Estudiar experiencias en las que otros han sobrevivido es una valiosa manera de desarrollar la “mentalidad prepper”.

Cuando prepares el plan no te conformes con uno sólo, como ya hemos recomendado, prepara varios,deben ser fluidos y variables para poder adaptarlos al cambio de las circunstancias. Si el plan A no funciona, regresa al punto 1 y acepta que no dio resultado, pasando inmediatamente al plan B o sucesivos.

 

3.- ACTUAR.

Por último, este es el paso que te salvará la vida. Has aceptado la situación y has hecho tu plan. Ahora, es hora de actuar.

Muchas personas se congelan en una situación de peligro. La capacidad de romper esta parálisis es primordial para tu supervivencia.

Esta “congelación” se conoce como inmovilidad tónica. Este tipo de comportamiento se da cuando las opciones habituales de lucha o huida se preveen ineficaces. En un contexto de ataque predatorio, algunos animales se congelan o se hacen los muertos y aunque parece contra intuitivo, puede ser la mejor opción cuando el animal percibe pocas posibilidades de escapar o ganar la lucha. La inmovilidad aumenta las posibilidades de escapar cuando el depredador cree que su presa está muerta y la libera.

Al haber pensado en varias situaciones y adquirir el hábito de desarrollar rápidamente planes, puedes anular la reacción natural de tu cuerpo de “congelarse” y tomar acciones definitivas y potencialmente salvadoras.

En una emergencia, la vacilación puede matarte. Cuanto más rápido te puedas mover a través de los pasos uno y dos, y luego actuar, más probable es que puedas escapar de situaciones de riesgo.

Dependiendo del escenario, la mejor acción puede ser la inacción. Por ejemplo, una persona que es consciente de que tendría pocas posibilidades de victoria en un combate directo contra un oponente más fuerte y más experimentado podría tomar la decisión de esconderse y pasar desapercibida, en ciertos casos este curso de acción es la mejor manera de proceder. La clave es pensar con claridad y evaluar cada situación por si misma.

 

No es necesario estar en medio de una catástrofe para aplicar estos principios, como todos hemos podido experimentar, la vida nos pone a prueba constantemente con situaciones complicadas y estresantes, en las que podremos aplicar la misma mecánica que para una situación apocalíptica y poder superarlas, sean cuales sean.

 

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