ALIMENTOS PARA SOBREVIVIR AL APOCALIPSIS.

 

Cuando ocurra el desastre, las tiendas de suministros locales quedarán vacías en cuestión de horas debido a la gente que  trata de abastecerse a última hora.

La mayoría de supermercados disponen de un máximo de 3 días de recursos, esto significa que, incluso los desastres naturales repentinos y de corta duración como terremotos, inundaciones, etc., pueden agotar las reservas de alimentos disponibles en los comercios.

Para estar preparado para enfrentar una situación de supervivencia a largo plazo en la que el abastecimiento está interrumpido es necesario disponer de una despensa de alimentos de larga vida útil y que ya consumas de manera rutinaria en la vida diaria preapocalíptica.

En este artículo vamos a detallarte la lista de alimentos de larga vida útil, así como los que tienen múltiples usos o es conveniente almacenar para poder utilizar en el trueque.

Debemos tomar medidas antes de que ocurra un desastre para poder tener un salvavidas disponible cuando más lo necesitamos.

El abastecimiento de una despensa de emergencia es una de estrategias que requiere tiempo y planificación para que sea totalmente funcional.

Algunos puntos a considerar al iniciar una despensa de alimentos de emergencia son:

  • Almacenar alimentos de emergencia que no requieran refrigeración.
  • Que requieran poca electricidad o combustible para prepararse.
  • La comida debe tener una larga vida útil.
  • Deben proporcionar una nutrición variada.

En cuanto al agua, lo mejor es disponer de una fuente constante, no obstante es recomendable almacenarla por si esta fuente desaparece por el motivo que sea. El agua es el elemento más importante que necesitamos para sobrevivir, no sólo para consumo, sino también para la preparación de alimentos o necesidades sanitarias.

 

CADUCIDAD DE LOS ALIMENTOS.

Muchos de los productos que cotidianamente utilizamos en nuestra cocina pueden consumirse pasada la fecha de caducidad. Estos alimentos ajustan dicha fecha al momento en el que pierden cualidades como el color, sabor u olor pero no entrañan peligros para la salud.

La pasta, el arroz, las galletas, los cereales, la bollería industrial que no contenga cremas, algunas conservas (que no presenten alteración o hinchazón en el embalaje) o las mermeladas, si nos comemos estos alimentos pasados de fecha no ocurrirá nada, salvo que notemos alguna alteración en el sabor o la textura. Seguirán siendo perfectamente seguros. Es decir, que la magdalena podrá estar dura como una piedra pero no será perjudicial para nuestra salud.

Luego está el grupo de los alimentos que no tienen fecha de caducidad. Es el caso de las bebidas alcohólicas o los vinagres. En general, todo lo que tiene azúcar o sal se conserva durante mucho tiempo, cualquier alimento que pueda mantenerse a temperatura ambiente ( siempre en lugar fresco y seco), suele tener una larga duración. Otros productos que no caducan son las legumbres, la miel natural, el vino, el jamón curado, las bebidas con una graduación superior a un 10%, la cerveza, los productos de panadería o confitería sin cremas, la sal de cocina, los azúcares en estado sólido, las gomas de mascar y algunas conservas.

Lo ideal es mirar siempre color, olor y fiarnos de nuestros sentidos, ante cualquier sospecha, mejor tirarlo. Los expertos llaman al sentido común: mirar, oler y catar. Si hay algún sabor o aroma desagradable, mejor no arriesgarse.

 

OTROS FACTORES

Aprende técnicas para almacenar alimentos durante varios años. La forma de conservar un producto influye notablemente en la duración de su vida útil. Si almacenamos, por ejemplo, pasta seca en un envase hermético y eliminamos el aire de su interior extenderemos notablemente su fecha de caducidad si los conservamos en lugar fresco, seco y no expuesto a luz solar.

El peso y el embalaje son un factor a tener en cuenta. Es determinante el recuento de calorías, la facilidad de uso / preparación, la vida útil, e incluso el peso, ¿por qué?, ¿qué pasa si tu y tu familia tenéis que evacuar la zona a pie?. El peso no es importante hasta que tienes que transportarlo a la espalda. Considéralo, por si debes abandonar tu refugio.

Cuando el dinero pierda su valor, las mercancías valdrán más que el oro para algunos. En un país sin más cafeterías, el café instantáneo será recibido como una bendición.

Precaución con la “fatiga alimentaria”. Al prepararte para una emergencia, debes considerar los alimentos liofilizados que tienen una vida útil de varios años, pero no es recomendable almacenar únicamente alimentos liofilizados. La variedad no solo es importante a nivel de salud sino también para la moral. Introducir en la dieta de vez en cuando un “capricho” como unas patatas fritas o un refresco azucarado, puede ser un gran impulso para la moral, sobre todo si tienes hijos.

Cortes de carne y pescado fresco. Los preppers tienden a evitar almacenar carne y pescado que no estén enlatados creyendo que, durante una emergencia, estos productos se estropearán rápidamente, pero si sabes cómo usar la sal y conoces el procedimiento de ahumado o de adobo, puedes hacer que estos alimentos duren meses o años. Si sufres un corte de luz considera estos procedimientos como tu plan B para la carne y el pescado que tengas almacenados en el congelador.

No olvides incluir suplementos vitamínicos y especias, la comida sin sabor puede ser desmoralizante.

.- ¿Podrías sobrevivir comiendo un solo tipo de alimento?

 

LOS ALIMENTOS.

Arroz.

El arroz (cualquiera de sus variedades) se mantiene en condiciones óptimas a pesar del paso del tiempo. No obstante, el integral se pone rancio debido a su alto contenido en aceite.

El arroz es un cereal y un alimento indispensable para una dieta sana y equilibrada. Es una rica fuente de hidratos de carbono y por lo tanto, actúa como una fuente de combustible para el cuerpo. 100 g. de este alimento contienen 81,60 g. de carbohidratos complejos que tardan tiempo en descomponerse, por lo tanto, proporcionan un suministro constante de energía. Tiene alto contenido de minerales como el calcio y el hierro, también es rico en vitaminas, como la niacina, la vitamina D, la tiamina y la riboflavina. El almidón presente en el arroz es beneficioso para los diabéticos, ya que tiene un contenido de carbohidratos muy bajo en comparación con otros alimentos ricos en almidón. Contiene una muy baja cantidad de grasas saturadas y colesterol, por lo que es un alimento saludable para el corazón. No contiene gluten y por lo tanto, se puede incluir fácilmente en la dieta de las personas que sufren la enfermedad celíaca y en las dietas de aquellas personas que son alérgicas a las proteínas, como las que se encuentran en el trigo, la cebada, el centeno y la avena.

El arroz blanco se obtiene a través de un proceso denominado blanqueo, en el que se le extrae la cáscara y las capas exteriores.

El arroz integral es muy nutritivo. Tiene pocas grasas y una elevada cantidad de fibra, vitaminas del grupo B y E. Además es una excelente fuente de minerales, hidratos de carbono de lenta absorción y proteínas.El arroz integral es una buena fuente de fibra y por lo tanto, mejora la digestión., aunque es preferible almacenar el blanco en vez del integral.

 

Legumbres.

Las legumbres se pueden mantener bien por tiempo indefinido, aunque cada vez tardarán más en cocerse. Te saciarán y te darán energía. Contienen una gran cantidad de proteínas (17-25% de la composición total), además de hidratos de carbono complejos (en torno al 55%), fibra (entre el 10 y el 25%), vitaminas del grupo B y minerales como el magnesio, fósforo, hierro, zinc, calcio y potasio. El hierro procedente de las legumbres (y de los vegetales en general) no es tan eficiente como el hierro procedente de los animales. Por tanto, una buena manera de potenciar el hierro ingerido con las legumbres es combinarlas con alimentos ricos en vitamina C, ya que ésta favorece su absorción. Hay que tener en cuenta que las proteínas de las legumbres no son de alto valor biológico, es decir, carecen de algunos aminoácidos esenciales que la carne o el pescado sí tienen. Apenas contienen grasas.

La mejor y más eficaz forma de beneficiarte de sus proteínas es combinándolas con cereales, como el arroz. Una parte de legumbre por tres o cuatro de cereal es la combinación más idónea para obtener todos los aminoácidos esenciales.

Las legumbres nunca deben consumirse crudas, pues contienen componentes tóxicos para nuestro organismo, por lo que deben consumirse cocidas. Por lo general todas requieren bastante tiempo de cocción y se recomienda dejarlas en remojo la noche anterior a cocinarlas.

Un buen suministro de legumbres secas es relativamente barato en comparación con la cantidad de personas que pueden alimentarse.

 

Pasta.

Está incluida en la categoría de los cereales. Las proporciones de los nutrientes de la pasta pueden variar según el tipo y la cantidad del alimento. La preparación de la pasta, puede variar sus propiedades y características nutricionales.

La pasta no es un alimento completo, ya que aporta pocas proteínas y no contiene grasas, por lo que hay que complementarla con otros alimentos como los huevos, el aceite de oliva virgen extra, el pescado y la carne. Es rica en carbohidratos ya que 100 g. de este alimento contienen 70,90 g.. Estos carbohidratos proporcionan aproximadamente unas 370 Kcal, lo que representa el 15 % de las necesidades de una persona que desarrolle una actividad normal con algo de ejercicio físico. Los hidratos de carbono aportados son de absorción lenta con lo que libera la energía poco a poco manteniendo por más tiempo la sensación de saciedad.

El contenido de grasas es muy bajo y es un alimento sin colesterol. El aporte de vitaminas y minerales es relativamente bajo, excepto que éstas hayan sido enriquecidas, aún así contiene vitaminas del grupo E y B.

La pasta integral aporta más fibra, vitaminas y minerales que la pasta normal.

Permite una digestión fácil y lenta, por lo que resulta un buen aporte energético para actividades que requieren esfuerzo físico o mental.

 

Cereales.

Los cereales son ricos en carbohidratos, proteínas, fibra, múltiples vitaminas y minerales. Hemos incluido el arroz, la harina de maíz y la pasta en nuestra despensa, que son cereales, pero, como ya hemos mencionado, es recomendable la variedad tanto por salud como por nivel moral así que te recomendamos que incluyas otros cereales como la avena o del tipo seco del desayuno.

Su baja humedad- en torno al 10 o el 15%- provoca que se puedan seguir consumiendo después de su fecha de caducidad, es recomendable mantenerlos en un lugar seco y envasados como el resto de alimentos para prolongar su vida útil.

En los cereales para el desayuno, evita aquellos que tengan colorantes.

 

Harina de maíz.

La harina de maíz, si la guardamos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz puede durar por tiempo ilimitado, por lo que es preferible a la harina de trigo. Otro alimento que está incluido en la categoría de cereales. Es rico en carbohidratos complejos (66,3%), aminoácidos y ácidos grasos esenciales, como el linoleico y vitaminas A, B1, B5, C, E y K, además de una larga lista de minerales entre los que se destacan el calcio, fósforo, zinc, magnesio, potasio  y yodo cuya abundancia en este alimento, es beneficiosa para el metabolismo, regulando el nivel de energía y el correcto funcionamiento de las células.

La harina de maíz no contiene gluten, por lo que puede ser consumida por los celiacos.

La composición química de la harina depende del grado de extracción (cantidad de harina obtenida a partir de 100 kilos de cereal). Cuanto mayor sea este, menor será la proporción de almidón y mayor la cantidad de vitaminas, minerales y fibra aportada por la cáscara. Comparada con el trigo, tiene un valor energético similar, pero aporta una mayor cantidad de grasas y menos proteínas. Este aporte calórico se sitúa en torno a 330 kcal/100 g., considerado de los más altos entre los cereales. El aporte de fibra se sitúa en 9,5 %.

El maíz es un cereal particularmente deficiente en niacina (vitamina B3) y tiene una riqueza proteica relativamente baja, ya que además de ser deficiente en lisina -como el resto de cereales- lo es también en otro aminoácido esencial, el triptófano.

 

Chocolate.

Se puede consumir de manera indefinida aunque se haya pasado la fecha de caducidad. Lo único que vas a notar es que su sabor va a ir reduciéndose de manera progresiva. Si tienes el chocolate es una zona de mucho calor, apreciarás que aparecen manchas blancas que, si bien no pasa nada por que estén ahí, son visualmente muy poco apetecibles. El chocolate negro se mantiene mucho mejor el que el chocolate con leche.

El consumo de chocolate negro (con un 70% de cacao) tiene muchos beneficios para la salud, siempre y cuando se consuma de manera frecuente pero en porciones pequeñas. Se caracteriza principalmente por la abundancia de minerales como cobre, magnesio, calcio, hierro y potasio. Contiene un 15% de fibra.

El cacao contiene unos flavonoides, llamados procinaidos, que ayudan a equilibrar la presión en sangre y a reducir la coagulación de la sangre, químicos expertos en cacao aseguran que estimula la producción de endorfinas. Según un estudio, el chocolate consigue que mejoren los síntomas de fatiga, las funciones físicas, la depresión y la ansiedad, lo que es una evidente ayuda en una situación apocalíptica.

 

Frutos secos.

Hay muchas variedades y debemos diferenciarlos de las semillas, como las pipas, y de los frutos desecados como las pasas. Son una fuente importante de energía con alto valor nutritivo en grasas, proteínas, vitaminas, minerales y no necesitan preparación.

Tienen la capacidad de eliminar o disminuir la sensación de apetito ya que  estimulan la formación de las hormonas saciantes y controladoras del apetito por el intestino. Tienen, igualmente, capacidad de reducción de absorción de los carbohidratos (lo cual, para el tema que tratamos, no es una ventaja), mejora la velocidad de digestión y descomposición de los azúcares.

Dependiendo del tipo de fruto sus propiedades alimenticias varían pero, en general, podemos decir que son ricos en grasas mono-saturadas y poli-insaturadas, ácidos grasos omega 3, fibra, vitaminas E y B y esteroles vegetales. Contienen entre un 9 y un 20% de proteínas y de un 49 a un 74% de grasas.

Debemos almacenar aquellos que vengan sin salar ya que demasiada sal, además de ser perjudicial para la salud, te provocará sed.

 

Conservas.

Pese a que puedas pensar que son productos delicados y que podrían ser susceptibles de dañar tu organismo, las conservas se pueden consumir (con prudencia, eso sí) cuando han caducado. ¿Hasta cuándo se pueden consumir? Se pueden guardar de forma indefinida aunque hay que comprobar que las latas no estén deformadas, hinchadas u oxidadas. Aunque se encuentren en buen estado, su contenido con el tiempo perderá, su sabor, color e incluso vitaminas. Recuerda: si la lata se encuentra defectuosa o incluso su olor es desagradable, utiliza tu sentido común y no la ingieras.

Las latas de conservas son un buen recurso para la supervivencia a corto y medio plazo aunque no deberían ser tu principal recurso alimenticio. Incluye conservas de carne, pescado, frutas y verduras. Las puedes consumir frías si es necesario y si quieres calentarlas no requieren mucho gasto de combustible para ello.

Hazte con un abrelatas. La mayoría de conservas vienen con sistema “abre fácil”, no obstante, puede fallar y siempre es más cómodo utilizar ésta herramienta que cualquiera de los otros métodos existentes para la apertura de conservas, más engorrosos.

 

Embutidos.

Te interesan los curados, que son los que se conservan normalmente con sal o macerando la carne en un adobo de especias o pimentón y dejándolo secar al aire seco y frío hasta que toman una cierta consistencia dura, como las longanizas, el fuet, el chorizo, el lomo, el bacón curado y el jamón serrano.

Poseen un alto contenido de proteínas, minerales como el fósforo, el hierro y el zinc y vitaminas del grupo B, en concreto la vitamina B1, la B3 y la B12. Contienen en torno al 30% de grasa, en su mayoría son grasas insaturadas y no suponen un aporte de sodio significativo en la dieta.

La mejor manera de conservarlos es colgados en un lugar fresco, seco y ventilado, sin exponerlos a la luz y sin que se toquen entre ellos. Evidentemente estos productos no duran eternamente, ya que se van secando hasta hacerse incomibles pero tienen una duración de años. Cuando has empezado el embutido la mejor manera de conservarlo es untar la zona de corte con un poco de aceite de oliva para que el embutido no se ponga rancio, y taparla con un poco de film trasparente. En el caso del jamón, lo mejor es colocar las piezas de grasa retiradas antes del consumo sobre el mismo jamón.

En general, cuanto más dura esté al tacto la pieza entera de un embutido curado, más completa será su curación, lo que lo hará más duradera.

 

OTROS IMPRESCINDIBLES.

Miel

La miel es un alimento que, aunque puede cambiar de color o cristalizarse con el tiempo, no caduca nunca, siempre se mantiene en buen estado ya que su alto contenido en azúcar mata a las bacterias por lisis osmótica. Puedes consumirlo cristalizado o puedes introducir el recipiente en agua caliente para que vuelva a su estado original. Debe ser miel natural y conservarse en tarro de cristal protegida de la luz.

Este alimento, producido por las abejas, ha sido conocido y utilizado a lo largo de la historia por sus propiedades medicinales y nutricionales. Posee un 75% de carbohidratos, no contiene grasa, su composición es variable, debido a la gran variedad de flores a partir de las cuales se obtiene, pero cualquier variedad de miel es rica en Vitamina A, Vitamina B, y Vitamina C, así como en minerales. Como norma general, la miel oscura es más rica en vitaminas B, C, y minerales, mientras que la miel más clara, es más rica en vitamina A.

Tiene propiedades antiinflamatorias, cicatrizantes, antisépticas y antibióticas. Es un ingrediente utilizado en multitud de recetas caseras para prevenir o aliviar enfermedades. Los monosacáridos de la miel, hacen que posea un efecto antitusivo y expectorante. Sus efectos antibióticos pueden variar ligeramente en función de las flores visitadas por las abejas. Donde sí se aprecian mayores diferencias es entre las mieles recolectadas de manera artesanal y las destinadas a la venta al por mayor, pues en este último caso sacrifican propiedades medicinales y nutritivas en busca de un producto más fluido.

 

Sal.

La sal marina puede mantenerse en buenas condiciones durante años si lo tenemos correctamente envasada y libre de humedad. La sal además de como condimento puede ser utilizada para la curación de carnes y pescados (mejor utilizar la sal concreta para este fin,diferente a la sal de mesa).

 

Azúcar.

El azúcar puede llegar a transformarse en grumos duros, no obstante, nunca se pone malo, puesto que impide el crecimiento bacteriano. Evita la humedad.

Puedes utilizarla para cortar el sangrado en pequeñas heridas si no dispones de otros medios.

 

Aceite.

No hay muchos problemas si se consumen una vez ha pasado la fecha de caducidad. Es importante que se guarden en un lugar que no se exponga a la luz solar para que no afecten a todas y cada una de sus propiedades. Lo único que puede ocurrir es que su sabor se vuelva rancio y la aparición de veladuras (grumos superficiales e inofensivos en el líquido). Lo mismo ocurre con el vinagre, con el que no hay ningún tipo de riesgo.

 

Vinagre blanco.

El Vinagre blanco se mantiene en buen estado siempre, pase el tiempo que pase. Tiene múltiples aplicaciones, además del culinario, entre las que destacan:

  • Enjuague bucal: Elimina el mal aliento y blanquea los dientes.
  • Alivia la diarrea: Debido a sus propiedades antibióticas.
  • Trata la infecciones micóticas (hongos).
  • Alivia las quemaduras solares, las picaduras de insectos y mantiene a las hormigas alejadas.
  • Limpieza, desengrasante y desatascador.
  • Herbicida.

 

Bicarbonato sódico.

Este producto nos vendrá muy bien debido a sus diferentes aplicaciones prácticas, tales como:

  • Pasta de dientes.
  • Desodorante.
  • Tratar picaduras de insectos e irritaciones de la piel.
  • Limpiador.
  • Elimina malos olores.
  • Apaga pequeños fuegos (sartenes, parrillas, etc.).
  • Plaguicida y fungicida.
  • Mantener a raya insectos como hormigas, cucarachas o pulgas.
  • Por supuesto, anti ácido estomacal, entre otros.

 

Levadura.

Además de para hacer pan, también podemos utilizarlo como:

  • Suplemento nutricional.
  • Ayuda a los diabéticos a controlar su nivel de azúcar en la sangre.
  • Ayuda a controlar los niveles altos de colesterol.
  • Es un control natural de pulgas para mascotas.
  • Hacer alcohol.

 

OPCIONALES.

Siempre viene bien almacenar productos que, aunque algunos de ellos puede que no sean útiles a largo plazo, te harán más llevadera la situación a corto plazo, otros te servirán para realizar trueques.

Estas son nuestras recomendaciones:

  • Multivitamínicos.
  • Huevos.
  • Patatas.
  • Fruta desecada.
  • Barritas energéticas y de cereales.
  • Mantequilla de cacahuete.
  • Mermelada.
  • Galletas.
  • Café: El soluble puede durar toda la vida en el congelador.
  • Infusiones.
  • Cubitos de caldo.
  • Especias.
  • Leche en polvo.
  • Polvo de cacao soluble.
  • Zumos de frutas.
  • Refrescos.
  • Licores: Pueden ser muy útil como moneda de cambio. A partir de 10º de graduación, aunque pierdan algo de aroma, se conservan indefinidamente. También el vino.

 

Es conveniente comprar los productos a granel, ya que saldrá económicamente más rentable, e ir envasándolos en paquetes más pequeños. El correcto envasado y almacenaje pueden alargar la vida útil de los suministros, investiga a fondo el tema. Calcula la cantidad de alimento que consumes tú y tu familia/compañeros en una semana para poder hacerte una idea de lo que vas a necesitar. Cuando estás en modo supervivencia, quizás tengas que racionar las porciones que consumes pero si almacenas los suministros basándote en tu alimentación habitual, podrás contar con un margen si te quedases corto en tus cálculos de tiempo.

Los artículos que elegimos deben ser capaces de llevarnos, no sólo a través de tiempos difíciles, también a través de tiempos imposibles.

Estos son los alimentos que, a nuestro juicio, deben ser imprescindibles en cualquier despensa para superar una situación apocalíptica. Son económicos y están al alcance de cualquiera, evidentemente, puedes ampliarla según tus gustos, preferencias y presupuesto, pero si dispones de todo lo que detallamos en este artículo podrás asegurarte, como mínimo, la supervivencia.

 

 

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