MIEDO AL SALTO FRONTERIZO DEL ÉBOLA.

 

El que ya es el segundo brote de ébola más mortífero de la Historia corre el riesgo de saltar fronteras, igual que sucedió con el de África del Oeste en 2015. En este caso, la localización de alguna de las cadenas de contagio junto al lago Alberto (entre Congo y Uganda) ya hizo hace tres meses que se vacunara el personal sanitario de primera línea de este segundo país. Ahora el riesgo de salto se focaliza en Sudán del Sur y Ruanda. Ambos países, a través de sus ministerios, están comenzando a preparar a su personal para lo peor, pero, evidentemente, no están en la misma situación.

Ruanda es hoy, igual que Uganda, un país con niveles de prosperidad y desarrollo crecientes. Tiene una importante estructura sanitaria, un personal bien formado(aunque sin experiencia con fiebres hemorrágicas como el ébola) y una sociedad civil más culta y activa para comprender la importancia de alertas como ésta.

Sudán del Sur, en cambio, es un país en guerra que sufre un enorme subdesarrollo desde su creación en 2011. Apenas hay hospitales y profesionales cualificados, mientras que toda la región sur ha sido vaciada por una limpieza étnica que practica el Gobierno, en posesión de la mayoría dinka, con el resto de etnias. En la región limítrofe de Equatoria, cuya población está refugiada en la frontera con Uganda, una prolongación del brote de ébola podría matar más que las balas.

Miriam Alía, epidemióloga y experta en ébola de Médicos Sin Fronteras, una de las organizaciones más comprometidas en la lucha contra el virus sobre el terreno, cuenta que, “en Sudán del Sur se tardó cinco años en vacunar a la población de meningitis”, para hacerse una idea del enorme desafío que sería intentar cercar al virus en un lugar sin profesionalidad, sin centros y sin medios suficientes.

“Este brote es diferente a los anteriores que hemos visto. El ébola es como un puzle. Cuando ves en un diagrama las cadenas de contagio puedes intuir cuándo vas a tener controlada la enfermedad. En este caso pasó algo extraño entre la cuarta y la quinta oleada de pacientes”, cuenta Alía. Y lo explica: “Después del cuarto pico de casos, esperábamos la llegada de más enfermos, pero llegaron muy pocos. Ahí se perdió el control. Comenzaron a llegar pacientes de otras zonas, con cadenas de contagio desconocidas. No sabemos de dónde vienen ni cómo se han contagiado. Alguno de esos casos ya son post mortem, lo que dificulta la investigación”.

“¿Sabes? Si el ébola llega a Juba, la capital de Sudán del Sur, matará a más personas que las armas. En la guerra siempre puedes ponerte a cubierto, pero con el ébola no hay dónde esconderse. Es por eso que tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para prevenir un brote”, dice Dominic, un superviviente de ébola en Yambio, en la frontera con el Congo.

Este brote de ébola ya ha costado, en seis meses de expansión, la vida de 460 personas (un 30% han sido niños) de un total de 740 infectados. “Si bien hemos podido controlar la enfermedad en gran medida en Mangina, Beni y Komanda, el virus continúa propagándose en la zona de Butembo, principalmente debido a la inseguridad y al desplazamiento de la población”, explica Gianfranco Rotigliano, representante de UNICEF en RDC. “Estamos ampliando nuestra respuesta desplegando más personal a las zonas sanitarias de Butembo y Katwa, donde se han registrado el 65% de los nuevos casos de ébola de las últimas tres semanas“.

La experta en ébola Miriam Alía cree que hay dos factores que pueden estar influyendo en que la enfermedad no se controle: “Por un lado, hay zonas rojas a las que no podemos llegar por falta de seguridad donde no sabemos qué sucede“. Se refiere a amplias áreas de Kivu Norte donde se despliegan grupos rebeldes como los islamistas de ADF. “Por otro lado, nos hemos encontrado casos de gente infectada que se esconde por miedo. Incluso que acaban curándose ellos en casa sin tratamiento especializado, pero que contagian a sus cuidadores. Hemos llegado a encontrarnos tres niños muertos de ébola en un hospital abandonado. ¿Cuánta gente se infectó tratando de salvarles la vida? ¿Por qué no acudieron a las autoridades?”.

La zona en la que se ha expandido este brote de ébola lleva décadas en guerra. La ausencia del estado es casi total, así como la desconfianza en un gobierno que está a 1.600 kilómetros de distancia, en Kinshasa. Una realidad parecida a la de Sudán del Sur o República Centroafricana, dos países que ya están en alerta por la posible llegada de este virus letal.

 

Origen: ELMUNDO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.