SEIS SENCILLAS PAUTAS PARA EVITAR «ENCONTRONAZOS» CON OSOS.

El pasado 6 de marzo, un vecino de 77 años de Polentinos (Palencia) resultó herido al ser golpeado por un oso, así como al caer al suelo. El hombre paseaba, junto a su perro, por el monte del Parque Natural de la Montaña Palentina, detalla, a partir del relato del protagonista, la Fundación Oso Pardo (FOP).

El encontronazo con el animal, al parecer, se habría producido cuando el jubilado se internó en un paraje «con vegetación espesa y rocas» para determinar por qué ladraba su perro. Al acercarse, un oso, «muy pardo y muy grande» que «salió de entre las peñas», se levantó frente a él. Su «primera reacción», tal y como cuenta Secundino Estalayo, fue atizarle en el hocico con la vara de caminar. El oso, a su vez, respondió golpeándole con una pata, desequilibrándole, y a continuación huyó.

El hombre, afortunadamente, se congratulan desde la FOP, no ha sufrido «más que algunas magulladuras a causa de la caída»; en concreto, el parte habla de una fisura en una costilla y un fuerte golpe en un muslo. Estalayo fue atendido por los servicios sanitarios en cuanto acudió a ellos al día siguiente.

El hombre, tal y como recoge El Norte de Castilla, se encontraba por un paraje próximo al lugar donde hace un año detectó una calavera de un venado, «con su cornamenta y todo», que había sido presa de los lobos. Tal demarcación se sitúa, concretamente, en la alambrada que delimita los términos de Polentinos y Vañes, y Estalayo decidió cruzarla «para ver si había otros restos más recientes de animalesque habían sido víctimas de los lobos», publica el citado diario.

«Este incidente responde a algunas de las características típicas en que se han producido otros percances con osos», aseguran desde la FOP. Se tratarían de las siguientes: transitar fuera de caminos internándose entre la vegetación y las rocas, que son las zonas preferidas por los osos para descansar, y llevar perros sueltos, que pueden hostigar al oso, desencadenando una reacción defensiva por parte de éste.

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QUÉ HACER SI TE TOPAS CON UN OSO.

No es fácil, pero es posible toparse con un oso en el monte. Para evitar situaciones de riesgo, el Principado, en colaboración con la Fundación Oso de Asturias y la Fundación EDP, además de la Fundación Oso Pardo, han comenzado a difundir en los municipios oseros 25.000 trípticos con explicaciones de cómo actuar en caso de vivir un encuentro con un oso cantábrico. Mantener siempre la calma, no hacerse notar y alejarse con tranquilidad si el ejemplar no nos ha detectado; Sigue leyendo

QUÉ HACER Y QUÉ NO HACER SI TE MUERDE UNA VÍBORA.

“Ni torniquetes, ni aspirina, ni Betadine. Hay que tener mucha calma tras una mordedura.

En Galicia y casi todo el norte de España vive una especie autóctona que se conoce como la víbora de Seoane, precisamente por Víctor López Seoane y Pardo-Montenegro, un catedrático y experto en historia natural ferrolano que murió en el año 1900.

Hace siglos que los agricultores se topaban con esta especie cuando estaban trabajando en el campo, y siguen atacando a los humanos por la misma razón que antes. «Morden cando invadimos o seu espazo porque non as vemos e as pisamos. Pero non hai maior número que outros anos», explica Xan Silvar, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural de Ferrol, donde el pasado fin de semana varios bañistas fueron atendidos por mordeduras y dos tuvieron que ingresar en el Complejo Hospitalario Universitario de Ferrol (CHUF).

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CÓMO DIFERENCIAR LAS VÍBORAS Y LOS LUGARES EN LOS QUE SE PUEDEN ENCONTRAR.

“«Hay que tener cuidado al levantar piedras, y fijarse mucho al caminar», explica el presidente de la SGHN.

En Galicia existen datos registrados sobre ocho tipos de ofidios, de los cuales seis son culebras no venenosas y dos, víboras. Las primeras no entrañan ningún peligro para la salud, pero las segundas pueden atacar en caso de sentirse intimidadas, que es algo en lo que todos los expertos inciden. Según el presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural, Serafín González, es muy difícil diferenciar si se está ante una culebra o una víbora simplemente por el color, pero tienen otros características que permiten reconocerlas. «Las pupilas de los ojos siempre son verticales, como las de los gatos cuando miran directamente a la luz, mientras que las de las culebras son todas redondas», explica. Y hay otra particularidad que ayuda mucho: las escamas de la cabeza. «En el caso de las culebras suelen ser pocas y grandes y las víboras tienen muchas y de un tamaño pequeño», añade González. Por otro lado, el esqueleto de una culebra es mucho más estilizado, pudiendo resultar difícil diferenciar donde empieza y donde termina su cuerpo. Las víboras son más anchas en la zona del tronco y notablemente más delgadas en la cola.

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LAS CINCO ESPECIES DE SERPIENTES VENENOSAS QUE ALBERGA ESPAÑA.

 

VÍBORA ÁSPID.

La víbora áspid es una serpiente de tamaño mediano (menor de 70 centímetros).

En la actualidad, la población ibérica de Vipera aspis no presenta grandes problemas de conservación, explica Fernando Martínez Freiría, del Area de Biología Animal de la Universidad de Salamanca. Sin embargo, puntualiza el experto, la especie está amenazada por la pérdida de hábitat debido a la «intensificación de la agricultura y por el desarrollo de infraestructuras para el turismo y la urbanización». Además, «localmente» es sensible a la muerte directa por parte del hombre y a los atropellos por el tráfico rodado.

Los machos de víbora áspid compiten, a través de combates ritualizados, por aparearse con las hembras reproductoras y, tras la cópula, suelen permanecer junto a ellas para evitar que copulen con otros machos. Las hembras, por su parte, retienen los huevos en los conductos genitalesdurante varios meses hasta que se desarrollan los embriones y se produce el parto.

Precisamente, los machos son depredados, sobre todo, durante las épocas de cópula, cuando aumentan sus áreas vitales en busca de hembras; mientras que las hembras lo son durante el período de gestación, cuando aumentan sus necesidades térmicas y están más expuestas a aves y mamíferos, como el busardo ratonero o el erizo.

La víbora áspid habita bosques de coníferas, pastizales subalpinos y bosques de frondosas. Su distribución en España se restringe al sector nororiental: desde Barcelona hasta el norte de Burgos, el valle del Ebro en sus tramos alto y medio y el sistema ibérico septentrional.

Por último, como otra característica reseñable de la especie, mencionar que los ejemplares inmaduros consumen exclusivamente reptiles, mientras que los adultos se alimentan fundamentalmente de roedores.

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