3.- LA COORDINACIÓN LOGÍSTICA.

 

Los actores que acuden en favor de la población afectada son sumamente diversos, con procedencias, mandatos y métodos de trabajo diferentes. Pero a pesar de que todas tienen la misma voluntad de ayuda, la falta de coordinación es frecuente en las situaciones de emergencia; las disputas entre organizaciones, o la falta de voluntad para compartir información y trabajar conjuntamente, provoca retardo en la atención de las víctimas, así como la duplicación de esfuerzos y el desperdicio de los recursos.

Para disminuir estas dificultades y para aprovechar al máximo los recursos y el conocimiento en favor de la población afectada, las tareas de asistencia requieren ser asumidas dentro de un esfuerzo de coordinación entre los diferentes actores que intervienen en estas tareas.

Este entendimiento se maximiza en la medida que las organizaciones se conozcan, compartan información, identifiquen sus áreas de intervención, así como las posibilidades de mutua colaboración y apoyo.

 

3.1.- ESTRUCTURAS DE COORDINACIÓN.

3.2.- ACUERDOS Y CONVENIOS DE COOPERACIÓN.

3.3.- SOLICITUDES DE AYUDA HUMANITARIA.

3.1.- ESTRUCTURAS DE COORDINACIÓN LOGÍSTICA.

 

LOS ACTORES.

Las emergencias menores son atendidas por organismos nacionales y la colaboración de alguna que otra organización internacional presente en el país; pero cuando se trata de eventos de mayor envergadura, la movilización de la comunidad internacional y de otros sectores de la vida nacional, significará también un aumento en la llegada de asistencia y de la participación de individuos y organizaciones de diversas procedencias, con los cuales habrá que coordinar eventualmente en el terreno de las operaciones:

  • Población local: los habitantes de la zona siniestrada son los primeros en brindar asistencia y también contribuyen con ayuda en especie para las personas afectadas.
  • Comunidades o regiones vecinas: es usual la respuesta en especie y de voluntarios espontáneos provenientes de las regiones próximas o países vecinos a la zona afectada.
  • Gobierno nacional o local del país o región afectada: un evento de mayores proporciones provoca por lo general la intervención, no solo de la autoridad nacional de desastres, sino también de otros estratos gubernamentales.
  • Gobiernos extranjeros: intervienen por medio de sus embajadas y agencias de cooperación (agencias bilaterales). Su asistencia, que se tramita de gobierno a gobierno, puede estar constituida por donaciones en especie, en efectivo, financiamiento de proyectos e incluso envío de consultores y expertos.
  • Agencias multilaterales: de manera muy general, se trata de organizaciones constituidas por varios gobiernos que incluyen la asistencia en desastres entre sus objetivos, tales como las de Naciones Unidas. Por lo general su colaboración se centra en asistencia técnica relacionada con los temas de sus diferentes agencias, el envío de consultores y expertos sobre estos temas y apoyo a la búsqueda y canalización de recursos de asistencia para el país afectado.
  • Organizaciones no gubernamentales: ya sean nacionales e internacionales, incluyendo religiosas y sociales. Sus capacidades, experiencia y recursos suelen ser de una enorme variedad. Existen ONG internacionales que se han especializado en emergencias y que cuentan con destrezas y recursos muy apropiados para su intervención.
  • El sector privado y comercial, nacional e internacional: puede involucrarse en diferentes niveles que van desde donaciones hasta la contratación de sus servicios especializados ( transportes, alquiler de bodegas, fabricantes de equipos, etc.)
  • Instituciones especializadas: estas pueden proveer importantísima asistencia técnica para el tratamiento de temas específicos, tales como análisis de vulnerabilidad y reducción de riesgos, evaluación de necesidades; o bien otros más prácticos como potabilización de agua, manejo de suministros médicos, etc.
  • Organizaciones militares: las fuerzas militares por lo general cuentan con una amplia dotación de equipo y experiencia que pueden servir para apoyar las operaciones logísticas, tales como sus medios de transporte, mano de obra, construcción de puentes y caminos, etc. No obstante, la utilización de este recurso tiene que ser revisado en situaciones en que el ejército sea parte activa en un conflicto, ya que en esos casos puede no ser aconsejable por razones de seguridad.

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3.2.- ACUERDOS Y CONVENIOS DE COOPERACIÓN LOGÍSTICA.

 

Como premisas se puede decir que las organizaciones que intervienen en los desastres tienen como objetivo primordial, el alivio a la población afectada, y dependiendo de su naturaleza y vocación, cada organización tiene un área de trabajo particular que brinda un servicio relativamente especializado. Es sabido además que ninguna de ellas está en capacidad de ocuparse por sí sola de todos los problemas generados por un desastre.

Las modalidades de transferencia de recursos por parte de donantes internacionales para las actividades de atención de los desastres, ha provocado la aparición de gran cantidad de nuevas organizaciones y la incursión en este campo, de otras ya existentes, trayendo consigo una gran competencia entre ellas por estos recursos.

Sin embargo, el esfuerzo tiene que estar orientado a propiciar acuerdos de cooperación y apoyo mutuo que permitan la complementariedad en la asistencia y que esta sea pronta y diversificada. Estos acuerdos tienen que ser ser concretos y sobre aspectos factibles para no generar espectaivas que no se podrán cumplir.

3.3.- SOLICITUDES DE AYUDA HUMANITARIA.

 

LLAMAMIENTOS DE ASISTENCIA INTERNACIONAL.

Cuando los efectos del desastre son tales que exceden la capacidad disponible en el país para responder adecuadamente, se realiza un llamamiento de asistencia dirigido a la comunidad internacional, lo cual le corresponde al gobierno nacional y por lo general es canalizado mediante agencias de las Naciones Unidas y representaciones diplomáticas en el extranjero. Una vez más, este llamamiento no debería ser hecho hasta determinar con mayor certeza, cuáles son las necesidades que no pueden ser solventadas con los recursos asequibles localmente y por ende, qué se requerirá de la solidaridad internacional.

Como parte de los preparativos de emergencias, las cancillerías de algunos países, aunque lamentablemente muy pocos, han elaborado pautas de acciones a seguir por sus representantes diplomáticos en el extranjero cuando ocurre un desastre en su país de origen. Estas pautas tienen como objetivo que estos representantes puedan informar respecto a la situación del desastre, a las autoridades, a los posibles donantes y al público en general del país en que se encuentran. Y muy especialmente, informar y orientarles sobre las necesidades y el tipo de asistencia que sería más apropiada según los informes oficiales de los responsables de la atención de la emergencia.

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MANEJO LOGÍSTICO DE SUMINISTROS EN CATÁSTROFES. CONSIDERACIONES GENERALES.

EL ENTORNO.images-27

 

GENERALIDADES DE LOS DESASTRES.

Durante muchos años existió la creencia que los desastres, además de que causaban muchas muertes y gran cantidad de heridos, eran seguidos por epidemias y enfermedades de todo tipo y que la sobrevivencia y recuperación de la población afectada dependía únicamente de la ayuda externa. Sin embargo, la observación sistemática de los efectos de los desastres ha permitido llegar a conclusiones muy distintas, tanto en lo que se refiere a sus efectos sobre la salud como a las formas más eficaces de proporcionar asistencia humanitaria.

El término “desastre” suele aplicarse a una situación de ruptura del funcionamiento normal de un sistema (o comunidad), que causa fuerte impacto sobre las personas, sus obras y su ambiente, superando la capacidad local de respuesta. Esta situación puede ser el resultado de un evento de origen natural (por ejemplo, un huracán o un terremoto) o causado por la acción humana (la guerra, entre los más comunes, combinado con sus efectos nocivos (por ejemplo, la pérdida de vidas o la destrucción de infraestructura).

Existen también las situaciones denominadas “desastres complejos”, que es la combinación de eventos desastrosos de diferente tipo en una misma región. Sigue leyendo

2.5.- ASPECTOS SOCIO-AMBIENTALES Y CULTURALES DE LA POBLACIÓN.

índice1Para brindar la asistencia más adecuada y pertinente posible a la población beneficiaria, es sumamente importante identificar sus hábitos sociales y culturales, así como las características ambientales de la zona que habitan.

Esta información tendrá que ser tomada en cuenta para la toma de decisiones sobre el tipo de suministro que se debe y se puede distribuir, desde el punto del uso (vestido, tipo de vivienda, enseres domésticos,etc.) y el consumo (tipo de alimentos, consumo de agua y bebidas,etc.). Algunas de las actividades básicas para esta identificación, se señalan a continuación:

  • Identificar los hábitos alimentarios de la población, tipo de alimentos que consumen y los que no consumen (religión, cultura, costumbre), utensilios que utilizan para su preparación y cualquier otra información relevante que ayude a determinar mejor el tipo de asistencia que se puede brindar y la que se debe evitar.
  • Priorizar la identificación de productores locales y regionales antes de solicitar asistencia alimentaria o procurar la adquisición en otras regiones.
  • Tipo de vestimenta que se utiliza y la que no se utiliza (razones culturales o ambientales, si las hubiera).
  • Obtener información sobre las necesidades y el tipo de asistencia que la comunidad misma ha identificado como prioritaria.
  • Identificar la existencia de minorías étnicas o culturales y sus necesidades particulares para evitar exclusiones.

Una vez más, una evaluación adecuada orientará mejor las decisiones para brindar una atención pertinente y apropiada, y la determinación de las necesidades de suministros debe ser hecha en el mismo proceso de la evaluación general de la emergencia.

2.4.- MEDIDAS DE RESTRICCIÓN O DE FACILITACIÓN.

images (39)En situaciones de desastres complejos o en contextos políticos particulares, es frecuente que las autoridades nacionales decidan aplicar medidas de restricción para las operaciones o para los suministros humanitarios. Tal es el caso de la prohibición del ingreso de organizaciones extranjeras o la regulación estricta de la movilización en las zonas afectadas.

En otras situaciones, es posible que por razones religiosas, políticas o sanitarias, exista restricción para el ingreso al país de algún producto o material.

En el otro extremo, algunos gobiernos podrían adoptar medidas excepcionales para facilitar las tareas de las organizaciones que intervienen en auxilio de las víctimas y para permitir procedimientos más flexibles para el ingreso de la asistencia humanitaria al país o la zona de las operaciones (prioridad en las aduanas, reducción o exención de impuestos, disponibilidad de instalaciones gubernamentales,etc.).

La evaluación debe mencionar la existencia de alguna medida de este tipo ya que esto tendrá repercusiones en el desplazamiento de los equipos de trabajo, así como de los suministros que pueden utilizarse y los que no. Igualmente, es importante conocer las medidas de facilitación existentes para que eventualmente podamos hacer uso de las ventajas que ellas significan.

OTROS ASPECTOS RELEVANTES.

Igualmente debe ser recopilada cualquier otra información relacionada con aspectos que puedan afectar de una u otra manera al manejo de los suministros; por ejemplo, si hay o se prevén cambios climáticos, eventos asociados al evento generador de la emergencia, y cualquier aspecto de seguridad que deba ser tomado en cuenta en la estrategia de movilización o posicionamiento de suministros.

2.3.- EVALUACIÓN DE CAPACIDADES LOCALES.

images (24)Por capacidades locales entendemos no solo los recursos disponibles en la zona de operaciones, sino también todos aquellos aspectos locales que podrían facilitar o complicar el manejo de suministros.

CAPACIDAD DE LA INFRAESTRUCTURA LOCAL.

A sabiendas de que los desastres suelen afectar a las vías vitales y entre ellas las vías de comunicación y en general la infraestructura, es importante hacer una rápida verificación de la disponibilidad u operacionalidad de los sitios y medios para la movilización y llegada de suministros.

Desde el punto de vista de la infraestructura habrá que determinar entre otras cosas:

  • Situación de las vías y medios para hacer llegar los suministros al país o región afectados. ¿Tienen alguna limitación de uso?, ¿Se prevén cambios o posible deterioro?.
  • Existencia y disponibilidad de sitios para el almacenamiento de los suministros.
  • Existencia y disponibilidad de medios de transporte.
  • Estado y capacidad de los puntos de ingreso de los suministros (aeropuertos, puertos, fronteras…) ¿tienen alguna limitación de uso?. ¿Se prevén cambios o posible deterioro?.

DISPONIBILIDAD LOCAL DE RECURSOS.images49

Con frecuencia es posible encontrar localmente o en las áreas próximas a la zona de emergencia, muchos de los suministros identificados como necesarios. Por esa razón la evaluación debe incluir la identificación de la existencia de dichos materiales. Esto se refiere no solo a los productos disponibles en el comercio, sino también  aquellos recursos públicos y privados que eventualmente pueden ser puestos al servicio de las operaciones. Así mismo, esto incluye la dotación de recursos requeridos por las organizaciones y los necesarios para la atención de la población afectada.

2.1.- LA IMPORTANCIA DE LA EVALUACIÓN.

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La evaluación de las necesidades logísticas y de suministros tiene como fin, determinar de la manera más aproximada posible cuáles son las necesidades generadas a los pobladores de la región afectada por el evento desastroso, así como la determinación de las capacidades disponibles localmente y los requerimientos complementarios para enfrentar dichas necesidades.

Esta evaluación debe ser parte integral del proceso de evaluación general que se realiza en la zona del desastre para determinar el tipo y la extensión de los daños y las áreas más urgentes de intervención.

La calidad de esta valoración es sumamente importante, ya que las solicitudes de suministros serán hechas a partir de la situación identificada en el terreno de las operaciones.

No obstante, se debe reafirmar que la evaluación no debe ser una actividad paralizante. Si bien, es el instrumento que permite confirmar cuáles han sido los sectores afectados y determinar aspectos cuantitativos y cualitativos más específicos sobre la asistencia requerida, no significa que las acciones más urgentes de asistencia no pueden iniciarse hasta no haber completado todo el proceso de evaluación.

Desde la perspectiva de los suministros, las evaluaciones deben contener elementos para determinar los aspectos siguientes:

1.- Evaluación de necesidades.

  • Necesidades de población.
  • Necesidades para las operaciones.

2.- Evaluación de capacidades.

  • Capacidad de la infraestructura local.
  • Disponibilidad local de recursos.

3.- Medidas de restricción o de facilitación.