LA TIERRA PUEDE VOLVER A TENER EL CLIMA DE HACE 50 MILLONES DE AÑOS DENTRO DE UN SIGLO.

Un equipo de investigadores utiliza registros del pasado para elaborar modelos del clima futuro del planeta según se tomen o no medidas para frenar el calentamiento

La Tierra ha vivido épocas mucho más cálidas. Hace 50 millones de años, durante el Eoceno, la temperatura media del planeta era 13 grados mayor, no había hielo en los polos y las selvas cubrían un mundo tropical en el que los ancestros de los mamíferos modernos ocupaban el hueco dejado por los “recién” extintos dinosaurios. Si se mantuviesen las emisiones de gases con efecto invernadero en los niveles actuales, en poco más de un siglo se llegaría a una situación climática parecida a la del Eoceno. Como suelen argumentar quienes niegan la influencia humana en el cambio climático, no sería la primera vez en la historia del planeta en la que se ha alcanzado ese punto. Lo que convierte el actual proceso en excepcional es la velocidad del cambio. En menos de dos siglos se habría revertido un proceso paulatino de 50 millones de años de enfriamiento.

El cálculo lo acaba de publicar en la revista PNAS un equipo liderado por Kevin Burke, de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE UU), que quiere utilizar el pasado como referencia para tratar de prever cómo será el mundo hacia el que nos dirigimos. Para hacer sus predicciones los investigadores tomaron las distintas proyecciones planteadas por el quinto informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU y las compararon con datos recogidos sobre la historia geológica terrestre.

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CÓMO SERÁ VIVIR EN UNA CIUDAD ASOLADA POR EL CAMBIO CLIMÁTICO.

 

Más y peores olas de calor, enfermedades infecciosas tropicales o disminución de la disponibilidad de agua son algunas de las consecuencias del aumento global de la temperatura.

Las grandes urbes como Barcelona ya se preparan para mitigar y adaptarse a uno de los mayores quebraderos de cabeza a los que se enfrenta la humanidad, el cambio climático. Más allá del aumento de temperatura previsto y de la mayor frecuencia de fenómenos climatológicos extremos, el día a día de las ciudades también se verá afectado. Disminuirá la disponibilidad de agua, llegarán enfermedades infeccionas propias de latitudes tropicales, habrá cambios en la flora y la fauna, más polución…

El principal factor a tener en cuenta es el incremento de las temperaturas, que además de suponer “un aumento de las olas de calor y de la mortalidad asociada, tendrá un impacto sobre la biodiversidad, la energía o incluso el turismo”, alerta Jéssica Amaro, del Servei Meteorològic de Catalunya. En Barcelona en la actualidad se registran, de media, unos tres días al año con temperaturas superiores a 33,1ºC. Al ritmo de emisiones de CO2 actual, serán entre 35 y 40 días a finales de este siglo, según estimaciones del Pla Clima, del Ajuntament de Barcelona.

“Unas mayores temperaturas provocarán un aumento del riesgo de incendio, que ya es muy elevado”, asegura Frederic Ximeno, Comissionat d’Ecologia del Ajuntament de Barcelona. Ximeno alerta también de que “más calor equivale a más evaporación, lo que se traducirá en una disminución de la disponibilidad de agua”. Por su parte, Joan Ballesteros, del Institut de Salut Global de Barcelona, advierte del “incremento de la polución, que está relacionado indirectamente con las temperaturas”. Finalmente, el nuevo clima favorecerá “la aparición de enfermedades infeccionas tropicales que no teníamos hasta ahora, como el dengue o la malaria; en España ya se han dado los primeros casos de contagio local de dengue”, explica Ballester.

La flora y la fauna urbanas tampoco se salvan. “Ya se están empezando a ver tensiones como consecuencia del calentamiento global, como un menor crecimiento de algunas plantas y árboles y pérdida de su capacidad para fijar carboneo”, afirma Joan Pino del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals. “Se producirá una substitución de especie, llegarán especies más meridionales mientras que las que precisan climas más húmedos y frescos se irán más al norte”, añade Pino.

Todas estas problemáticas fueron abordadas el pasado viernes en la Jornada Científica sobre el canvi climàtic, organizada en el marco del Dies pel Clima, un conjunto de actividades que tendrán lugar en Barcelona hasta el 14 de noviembre. Dies pel Clima acoge también la celebración del C40 Regional Meeting , un encuentro patrocinado por La Vanguardia en el que alcaldes y especialistas internacionales exploraran cómo las ciudades trabajan para hacer frente a los efectos del cambio climático.

 

Origen: Cómo será vivir en una ciudad asolada por el cambio climático

¿PODRÍA LA TIERRA CONVERTIRSE EN OTRO VENUS?

Si nuestro mundo sigue calentándose, podría llegar a imitar el efecto invernadero que convirtió el planeta vecino en un infierno.

Un equipo de investigadores del Departamento de la Tierra, la Atmósfera y Ciencias Planetarias (EAPS) del Instituto Tecnológico de Massachussets acaba de hacer público un estudio según el cual el clima de la Tierra podría terminar siendo similar al de Venus. El planeta vecino se caracteriza por estar totalmente cubierto por una espesa capa de gases de efecto invernadero, lo que provoca en la superficie temperaturas cercanas a los 400 grados centígrados. La investigación se ha publicado en Proceedings of The National Academy of Sciences.

La inmensa mayoría de los modelos climáticos de que disponemos indican que una Tierra que se calienta cada vez más irradia más calor al espacio, igual que haría un horno en la cocina. Pero cuando esa maquinaria se lleva al límite, esa «válvula de escape» termina por romperse, lo que podría elevar la temperatura en su superficie hasta niveles insoportables.

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EL CAMBIO CLIMÁTICO PODRÍA PROVOCAR UNA GUERRA GLOBAL POR LAS PESQUERÍAS.

Especies con valor comercial se están desplazando hacia al norte más allá de las aguas jurisdiccionales del país que antes tenía la potestad de capturarlas.

El cambio climático está obligando a las especies de peces a cambiar sus hábitats más rápido que el sistema de capturas, lo que agrava los conflictos pesqueros internacionales, según constata un estudio dirigido por un grupo de investigadores de la Universidad Rutgers-New Brunswick.

En su trabajo, publicado el pasado mes de junio en la revista especializada Science, los autores explican que podrían aparecer nuevas pesquerías en más de 70 países en todo el mundo como consecuencia del incremento de las temperaturas oceánicas y recuerdan que las pesquerías compartidas han sido históricamente motivo de conflicto entre naciones debido a la sobrepesca.

El problema requiere una extensión de la moralidad, no sólo a fin de llegar a un acuerdo entre los países que comparten las pesquerías, sino también para reducir el impacto sobre las especies y, en general, los ecosistemas, a menudo sustentados por estas especies de valor comercial sobre las que ahora se centran las presiones.

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LA TIERRA ACUMULA 400 MESES SEGUIDOS DE TEMPERATURAS SUPERIORES A LA MEDIA HISTÓRICA.

El planeta suma más de 33 años consecutivos por encima de la referencia del siglo XX.

Cuatrocientos meses consecutivos, más de 33 años seguidos, en los que las temperaturas globales del planeta están por encima de la media del siglo XX. Los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE UU (NOAA) no engañan: abril de 2018 se convertirá para siempre en un terrible hito, un gigantesco mojón en la carretera del calentamiento global. Con sus 14,5 grados centígrados de promedio en mar y tierra, el mes pasado superó por 0,83ºC esa referencia. Por tanto, según los números de la NOAA, desde 1977 todos los meses han sido más cálidos que la media del siglo XX salvo uno, diciembre de 1984. Y desde entonces, hasta ahora, 400 meses por encima de esa media de referencia.

El mes pasado fue el tercer mes de abril más cálido desde 1880, año desde el que se recogen estos registros, y el 42º mes de abril consecutivo con temperaturas más altas que el promedio histórico. Las desviaciones de temperatura cálida más notables del promedio se observaron en el sur de Sudamérica, Europa central, el este de Rusia y Australia donde las temperaturas fueron tres grados más altas que el promedio: Alemania y Polonia vivieron su abril más cálido desde que hay registros, Austria el segundo y Francia el tercero. Sudamérica tuvo el mes de abril más caluroso y Australia el segundo desde 1910.

Además, el periodo comprendido entre enero y abril de 2018 estuvo 0,76 grados por encima de la media del siglo XX, convirtiéndose en el primer cuatrimestre del año con la quinta temperatura más alta de los registros históricos. La temperatura media en tierra, en los continentes, estuvo 1,13 grados por encima de la referencia del siglo XX (el noveno abril más cálido); y en los mares lo superó en 0,65 grados (el cuarto abril más caliente en los océanos desde 1880).

España tuvo un abril particularmente húmero, con unas precipitaciones totales que sumaron el 137% de lo normal. Los niveles de lluvias más notables se observaron en el noreste de España, donde la precipitación fue tres veces la normal mensual. También cabe destacar que el Aeropuerto de Pamplona tuvo el abril más húmedo registrado (un total de 171 mm), superando el récord anterior de 2012 (165 mm).

 

 

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CAMBIO CLIMÁTICO. NOTICIAS. 2.018.

 

DICIEMBRE.

 

NOVIEMBRE.

 

OCTUBRE.

 

SEPTIEMBRE.

 

AGOSTO.

 

JULIO.

 

JUNIO.

 

MAYO.

 

ABRIL.

 

MARZO.

 

FEBRERO.

 

ENERO.

CLIMA EXTREMO: POR QUÉ EL HURACÁN “HARVEY” ES SOLO EL PRINCIPIO.

El huracán, como la ola de calor en Europa de este verano, es una muestra del patrón que los científicos esperan del cambio climático para el futuro.

Al final del verano se forman huracanes en las aguas del Golfo de México; en el Mediterráneo hace mucho calor en julio y agosto; los monzones producen inundaciones tremendas en Asia en esta época del año… Todo parece normal, pero no lo es: ninguno de estos fenómenos es extraordinario, ni es producto del cambio climático; pero las consecuencias globales del aumento de las temperaturas sí son responsables, según creen la mayoría de los científicos, de que fenómenos naturales pautados y conocidos se conviertan en monstruos climáticos extremos.

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